¿Por qué Pedro Pierluisi?

En los pasados días, el excomisionado residente en Washington, Pedro Pierluisi, anunció su intención de escuchar al pueblo para determinar si aspirará a la gobernación de Puerto Rico en los comicios electorales de 2020. Creo que la decisión es una sabia y acertada. Por eso, desde ese pronunciamiento, he manifestado mi apoyo a la candidatura de Pierluisi.

Estoy convencido que Pierluisi es la persona que necesitamos en estos momentos para devolverle la credibilidad al gobierno, para reiniciar un dialogo franco y transparente con las autoridades federales sobre el desembolso de los fondos asociados a la recuperación del huracán María y para impulsar la razón de ser de todo novoprogresista, la igualdad a través de la estadidad.

Durante el cuatrienio pasado (2013-2016), Pierluisi alcanzó grandes logros a favor de la admisión de Puerto Rico. Además de someter proyectos de admisión en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Pedro, junto a líderes como Carlos Romero Barceló, lograron que por primera vez en la historia se radicara un proyecto de admisión en el Senado federal.

Pierluisi luchó contra la poca responsabilidad fiscal y administrativa del gobierno del Partido Popular Democrático y mantuvo las puertas del Congreso, al igual que de la Casa Blanca, abiertas para Puerto Rico, a pesar de tener una administración en caos, como la pasada.

Pierluisi también luchó para que la Junta de Supervisión Fiscal, impuesta por nuestra condición colonial, fuera de “supervision” y no de control, como querían los que defienden la colonia. Estoy convencido que Pierluisi, con sus contactos en la capital federal, es el único que puede sacar la Junta de Puerto Rico. Sin embargo, al Partido Popular le conviene tenerla para darle un respiro artificial a la colonia.

En las próximas semanas, el excomisionado residente estará escuchando al pueblo, a la base del Partido Nuevo Progresista, y en su momento anunciará el camino a seguir. Puerto Rico necesita de Pierluisi y por eso lo respaldo para la gobernación.